¡A la gran puta . . . ! dijo la Condesa
con su habitual pudor al ver la pieza
del Conde don Miguel de Romanones
y antes de que pasara su sorpresa
metida la tenía hasta los cojones.
Cuando el instinto de la especie empieza
el Conde esconde la condal cabeza
en el coño condal de la Condesa
y la deja de leche empalagada.
MORALEJA:
La leche de este Conde... es Condensada.